La fiesta de anoche
Anoche empezó la fiesta a las ocho. Pensé que porque había empezado temprano, terminaría temprano... - Bueno, temprano de hoy terminó. Pensé. Me reí. El último se fue a las cuatro de la mañana, y ya ni me acuerdo quién fue. Todo esto lo pensé en la cama. Me dolía la cabeza pero debía levantarme a limpiar y se me había antojado una taza de café. Me senté en la cama, miré hacia la ventana y bostecé.
Como pude me levanté y fui al baño. Me lavé los dientes y tomé una ducha rápidamente. Bajé las escaleras y con las manos en la cintura comencé a dar un barrido visual por toda la sala y cocina. Me sentí como ventilador, porque mi cabeza iba de izquierda a derecha y de derecha a izquierda varias veces mientras veía todo el caos que debía ordenar.
Caminé hasta la sala y le pedí a Alexa que reprodujera en aleatorio la playlist más variada que tengo. - No puedo limpiar sin música. Pensé, mientras buscaba una bolsa negra grande para ir tirando todo lo que consiguiera en el camino: vasos, platos de cartón, cubiertos, serpentinas. Sonaba ‘Keep it up’ de Rex Orange County de fondo, cuando me detuve a mirar el estante de los libros; estaban desordenados, incluso había varios de ellos en el piso. Recordé que Leonardo andaba triste después de que se fué Nadia de la fiesta y se había puesto a hurgar entre los libros a ver qué conseguía para leer, según él, a esa hora de la noche y con todo el ruido. Pero lo que hizo fue desordenarlos y ensuciarlos. Me enojé porque recordé que además de que ya estaba ebrio, tenía los dedos manchados de naranja con restos de cheetos y había ensuciado varios de ellos. Tomé un pañito mientras los limpiaba y los volvía a poner en su lugar. Luego de todo el show de los libros, Leonardo se fue con Carlos, quién se había ofrecido a llevarlo porque vivían en la misma zona. Fueron de los primeros en irse, después de Nadia.
- Por eso no quería invitarla. Pensé. Porque sabía cómo se pondría Leonardo. Tomé la escoba y comencé a levantar cosas del suelo para poder barrer. Fue un error no haber quitado la alfombra del centro de la sala, le había caído salsa de queso para nachos, vodka, y quién sabe qué otra cosa. Seguí barriendo y recordé que había visto a Nathalie besándose con Augusto en la cocina.
- Cuando termine de limpiar voy a llamar a Nathalie para que me cuente qué pasó después, porque no recuerdo haberlos visto después de esa escena. Pensé.
Dejé la escoba y el recogedor a un lado y comencé a juntar las botellas de vidrio y algunas latas de cerveza que estaban regadas por todo el lugar. - ¡Demonios, sí que tomamos mucho anoche! me repetía cada vez que recogía una. Julio, Mariana, Alejandro, Juan, Katherine, y Carmen, fueron los que más bailaron. Yo estuve de aquí para allá toda la noche. Pero cada vez que me detenía en algún lugar de la casa o junto a alguno de ellos, me tomaba un sorbo de algo. Me fuí mareando hasta que me embriagué por completo. La playlist aleatoria que había puesto para limpiar estaba reproduciendo ‘A woman in love’ de Barbra Streisand. Comencé a cantar mientras lavaba los vasos de vidrio y las bandejas de brownie que estaban en el fregadero. Me detuve cuando recordé el momento en la fiesta, en el que apareció Antonio. Mi respiración se había acelerado, anoche en la fiesta y justo en ese momento en el que lo había recordado. Realmente no lo esperaba allí. - ¿Quién de todos le habría dicho que apareciera?, ¿Acaso le pregunté? Miles de preguntas y escenas borrosas comenzaban a pasearse por mi mente. Me sequé las manos, y me senté a tomarme la taza de café que tanto se me había antojado, horas atrás cuando había comenzado la limpieza.
Recordé que sonrío cuando me vió. Creo que le devolví la sonrisa también. Creo que conversamos en la cocina, pero no recordaba sobre qué. Y de repente,¡Pum! el recuerdo de haberme lanzado a besarlo. Casi me ahogué tomando el sorbo de café mientras recordaba aquél momento. Sentada en la mesa del comedor, mis ojos seguían dando vueltas sin parar para tratar de recordar cada detalle, pero todo era confuso. - ¿O acaso aquella escena había sido un sueño?
- El alcohol me había convertido en otra persona, porque nada de eso hubiese pasado sino hubiese tomado tanto. Pensé.
Me llevé las manos a la cabeza y me batí el cabello intentando mover y organizar aquellas escenas en mi mente. En ese momento tocaron la puerta de la casa. Alexa reproducía ‘Iris’ de Goo Goo Dolls. Me levanté y despeinada abrí la puerta. Era Antonio, traía una bolsa de papel y dos vasos de café en sus manos. Sonrió cuando me vio y me dijo con su voz áspera y encantadora: - Traje el desayuno.
Obvio, lo tuve que dejar entrar.


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