Momento de Espera

 


Esa tarde, en la plaza de siempre, más allá de una pareja que comía helado y de una niña que jugaba en el tobogán; estaba estacionada una mujer dentro de un auto. Gotas de sudor corrían por su frente, observaba como yo, a su alrededor, y escribía en un cuaderno de notas. El tiempo pasaba, pero ella continuaba su escritura. De vez en cuando miraba el reloj en su muñeca izquierda. Parecía que esperaba a alguien... o tal vez no. Quizás era detective o quizás, era escritora. Dicen que los momentos de espera se convierten en los de mayor inspiración. 


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