Siento, Pienso, Escribo.
No quiso abrir las alas.
Aproveché su visita y hablé con ella.
Se movió solo un poco; quizás estaba cansada de tanto volar.
A veces es bueno parar y tomar un descanso. Pensé.
Para después volverlo a intentar, emprender otro vuelo, hacia el cielo infinito.
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