Mi Casa
El corazón no sabe de idiomas, de razas, y mucho menos, de números. Me lo imagino como una casa, con capacidad infinita de sentimientos, muchas ventanas y una puerta grande por donde entran y salen personas, momentos, lugares y un sinfín de latidos. A veces cierra el acceso, y se enfría por momentos. Otras, aún con dudas deja abrir una ventana. Una vez, hace tiempo, por allí te colaste, y pasaste como si ya lo conocieras. Pusiste leña y lo calentaste como un sol calienta la nieve en primavera.



Comentarios
Publicar un comentario